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Mientras dure el timo

Karra Elejalde hace de sí mismo en vez de hacer de Unamuno, es más, interprete a quien interprete

El gran timo que es el cine español se vende ahora con El País al módico precio de 9,95 euros coincidiendo con la gala de los Goya y empezando con mal pie ya que la primera película que ofrece, Mientras dure la guerra, se ha quedado compuesta y sin novio. Muy favorita se las veía y mira, habría hecho mejor El País en esperar a saber las películas premiadas para ofrecerlas en orden a los Goya que ha ganado y no en orden a los Goya que ha perdido. El culo lo ha salvado por Eduard Fernández, el único actor de la película que no se interpreta a sí mismo, tal y como hace vehementemente Karra Elejalde. Karra Elejalde hace de sí mismo en vez de hacer de Unamuno, es más, interprete a quien interprete, Karra Elejalde siempre interpreta a Karra Elejalde y con su misma voz, además. Es el particular gol que Karra Elejalde le ha colado a Amenábar, que se ha quedado con cara de tonto viendo como todos los Goya se los dan a Almodóvar, alguien que todavía hace películas con el estómago y básicamente solo habla de lo que piensa, algo clave para hacer buenas películas, en vez de tratar de hacer un pretendido cine histórico publicitándolo hasta la saciedad y poniendo día sí y día también al vendedor de humos de moda a cantar las bondades de la película (es decir, sus bondades) en canales de pago. Mientras dure la guerra no es una película, es un spot publicitario hecho con el abc de la publicidad norma por norma y vendiendo con un panfleto el antipanfleto. En España, si quieres hacer la consabida peliculita sobre la guerra civil intentando ser equidistante, es que eres tonto. Y si además piensas que eres equidistante, es que eres más tonto todavía. Eso sí, Millán Astray es Millán Astray, no es un actor que hace de Millán Astray, es, en todo caso, un pedazo de actor que sabe interpretar personajes. Y por eso le han dado el Goya al mejor actor (de reparto). Cabanellas también está soberbio. Y por último pues hablemos de Franco. Basta mirar para atrás y volver a ver Dragón Rapide, la única película histórica buena que se ha hecho en España sobre la guerra civil, con su panfletito y todo, para darse cuenta de que la caricatura de Franco que Amenábar no quería hacer le ha salido perfectamente caricaturesca, totalmente artificial y nada creíble. Amenábar es un director de cine que hizo una primera película cojonuda y después se perdió en batallitas. Y ahora también ha perdido la guerra.

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