CD Tenerife I UD Almería I La crónica ¿Qué haría Ramazani en el Almería B? (0-1)

  • El joven belga culmina una gran contra rojiblanca, con un golpe de mano de entrenador valiente de Rubi tras el descanso cuando el Almería jugaba en superioridad

  • A los rojiblancos vuelve a faltarle seguridad atrás, aunque por lo menos dan el paso de dejar la puerta a cero, no sin cierta fortuna

  • El 'play off' de ascenso, del 2 al 20 de junio

Buñuel ataca a la defensa local.

Buñuel ataca a la defensa local. / LaLiga

La segunda parte ante el Oviedo había aguado la carta de presentación de Rubi. El varapalo del empate final, después de dos errores grotescos en defensa, incitaba a pensar que había que derruir, pero el míster prefirió construir. Por eso, apostó por el mismo once en la visita a a Tenerife, donde los rojiblancos necesitaban de una vez por todas soltar el exceso de equipaje de la era José Gomes y remontar el vuelo.

A Rubi le había gustado esta semana de entrenamiento, en lo físico y en lo anímico, y así lo dijo en la rueda de prensa prepartido. También había dicho en la rueda de prensa postOviedo que al equipo le había faltado punch, esto es, más fuerza, más contundencia, más apretar los dientes para saber sufrir. Al final, es algo anímico que se recupera con confianza y con victorias. Quizás ése era el mensaje que escondía un once, cierto es, hizo cosas interesantes en la primera parte de hace una semana. Esos aspectos positivos son los que tenían que salir a relucir.

Quería el nuevo técnico una mejor salida desde atrás que hasta el momento, no sortear el balón y quedar a expensas de lo que hiciera el Tenerife. Los de Ramis lo sabían y presionaban arriba en la búsqueda del tradicional regalo rojiblanco. En los primeros minutos, se vio a un Almería que había interiorizado el concepto y llevaba rápido el balón a zona de tres cuartos. Lo intentaron Lazo y Sadiq con disparos lejanos, que no encontraron puerta. Era un buen comienzo de partido, al equipo se le veía cómodo, algo falto de claridad para encontrar el hueco de remate, pero sabía lo que debía hacer. De momento, la defensa no estaba siendo exigida, por lo que el Almería enseñaba sus colmillos sin demasiado miedo.

El hecho de que Carvalho volviera a ser el conductor del juego almeriense ya era significativo. Con el portugués enchufado, se vio al mejor Almería de Gomes. Hasta que desapareció poco después del partido copero ante el Sevilla. En Tenerife quería el balón, lo pedía, lo movía y buscaba los huecos. La mejor ocasión del primer cuarto de hora salió de sus botas, con un control orientado hacia portería a pase largo de Morlanes, pero la definición se le fue arriba. El Almería estaba recuperando sus constantes vitales.

Mejora el Tenerife hasta el entradón de Alberto

Pasada la media hora, el Tenerife empezó a llegar por las bandas. Sin llevar demasiado peligro, sólo llegando y centrando, pero habiéndose sacudido el agobio inicial. Le faltaba al Almería golpear de verdad, no sólo tantear. Sadiq estaba demasiado lejos del área buscando la carrera con varios regates que tanto le gusta, pero que tan poco efectiva es. Los de Ramis elevaron la presión y poco a poco fueron descosiendo a los de Rubi atrás. Pomares encontró con mucha facilidad la espalda de Buñuel y puso un gran centro, que no acabó en gol de Shashoua gracias a la cabeza Cuenca. Empezaba a temblar el conjunto indálico, que se encontró con un regalo de Alberto.

El defensor chicharrero realizó una entrada criminal sobre Carvalho. Se le fue el control y entró con la plancha por delante a la altura de la espinilla del portugués. Roja directa y el Almería que iba a jugar toda la segunda parte en superioridad. Tantas veces se le han atragantado partidos así, que no era como para cantar victoria. Cambiaba la dinámica del partido y los de Rubi tenían que volver a mover el balón con rapidez, sin ansiedad, puesto que los espacios iban a aparecer.

Rubi mueve pronto el banquillo

Rubi vio que el decorado había cambiado y quiso anticiparse a la situación. Doble cambio al descanso, con la entrada de Ramazani y Robertone, para atacar la línea tinerfeña. Era algo de lo que pecaba Gomes y que le ocurre a otros grandes técnicos Zidane: miedo a modificar el plan inicial lo que termina desgastando y desquiciando a sus equipos que se estrellan una y otra vez ante la muralla rival. Rubi agitó el árbol a ver qué caía.   

La primera fue para Ramazani, el belga lo intentó con un buen chut desde la frontal. La respuesta local volvió a dejar claro en evidencia a la defensa, con balón a banda, centro al corazón del área y remate clarísimo de Sipcic, solo en la frontal del área chica, que lo envió fuera, pues... porque lo envió fuera. No hay más explicaciones, falló un gol cantado. Más o menos como el de Sadiq ante el Oviedo, aquél con el pie. Seguía habiendo demasiadas concesiones atrás, faltas donde no correspondían, balones parados que permitían a los locales equilibrar las fuerzas. El partido estaba peligroso, aun con uno más, si el Almería no lograba ver puerta.

Dos cambios más: ahora Villar y Aketxe a escena. La apuesta de Rubi era clara, estaba demostrando valentía y variedad táctica, pese a llevar poco tiempo. Al final, quien busca diferentes caminos para encontrar el premio, lo encuentra. Y en una jugada muy Almería, de atacar el hueco con la velocidad de Sadiq y Ramazani: el nigeriano, ahora sí, estuvo generoso y le puso un balón a la carrera del belga, que regateó al portero para hacer el primero. ¿Qué haría este jugador en el filial, totalmente desaprovechado? Se vio tan superado Gomes en los últimos meses, que las piedras en la vereda se las ponía él mismo.  

Once almeriense con camisetas con las imágenes de las pequeñas Olivia y Anna para colaborar con la difusión de su búsqueda. Once almeriense con camisetas con las imágenes de las pequeñas Olivia y Anna para colaborar con la difusión de su búsqueda.

Once almeriense con camisetas con las imágenes de las pequeñas Olivia y Anna para colaborar con la difusión de su búsqueda. / LaLiga

Hecho lo más difícil, tocaba no estropearlo ahora. Había que defenderse con balón, no regalarlo a un Tenerife que se iba a volcar. Ramazani, el mejor, corría como un gamo en ataque aprovechando los espacios. La ansiedad se notaba, los indálicos querían sentenciar cuando el partido pedía bajarlo de revoluciones para que el equipo de Ramis se viniera abajo. Cuatro de añadido y el Almería empeñado en permitir que se jugaran los últimos minutos y que casi le cuestan el empate, con una falta en la frontal del área en el 94'. Es una lección que debe de aprender el equipo, por joven que sea, si quiere tener opciones en los play off. La juventud, en este caso de Ramazani, le dio al Almería una victoria IMPORTANTÍSIMA.

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